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El diseño de aplicaciones y su impacto en la comunidad trans

Diversidad en tecnología

Con motivo del Día del Orgullo, que se celebra el 28 de junio, desde Ironhack queremos analizar cómo el sector tecnológico tiene en cuenta a la comunidad trans en sus procesos de diseño de producto. 

Para ello contamos con la colaboración de Satory, alumni del bootcamp de Diseño UX/UI de Ironhack que nos cuenta en primera persona cómo es la experiencia de usuario para ella y para muchas otras personas del colectivo.


Me llamo Satory, y además de ser diseñadora UX/UI, soy una persona transfemenina no binaria de género fluido. Si no has entendido nada... ¡no te preocupes! Le pasa a la mayoría de la gente. Explico esto porque las realidades trans son muy diversas y creo que deben ser visibilizadas. Si todo esto te suena muy extraño, he dejado un pequeño glosario de términos al final del texto que puede ser de ayuda.

Cuando empecé a pensar en el enfoque de este artículo, mi primera idea fue crear una lista de tips y buenas prácticas para tener en cuenta en el diseño de productos digitales. Pero creo que eso dejaría de lado una necesidad mucho más importante: que se entienda en qué nos afecta dentro del colectivo el diseño de los productos que usamos en nuestro día a día. Así que con la ayuda de amigues y compañeres hemos recopilado algunas de las situaciones con las que nos encontramos y que deberían tenerse en cuenta.

Situación 1: ¿De verdad necesitas saber mi género?

Una vez fui a una charla en la que hablaron de une niñe que preguntó si todo este lío no se resolvería si en vez del género en el DNI pusiésemos algo más práctico como el grupo sanguíneo. Me pareció brillante. Muchas veces el género se pregunta solo por inercia. Pero si decidimos hacerlo deberíamos tener en cuenta para qué lo queremos, y saber cómo preguntar. Todas las personas con las que hemos hablado, han cerrado alguna vez una app o formulario en el proceso de onboarding por cómo se trataba este tema. Dos situaciones problemáticas que nos solemos encontrar son estas:

  • A menudo se pregunta por el sexo, cuando en realidad lo que interesa conocer es el género. Además, al ofrecer opciones es importante salirse del binarismo “Mujer / Hombre” y ofrecer como mínimo las opciones “Mujer / Hombre / No Binarie / Otro / Prefiero no decirlo”.
  • Si lo que interesa conocer es cómo dirigirse a la persona, se puede preguntar de forma más directa por su o sus pronombres, ya que algunas personas utilizamos varios. Lo más adecuado sería ofrecer como mínimo elección única o idealmente selección múltiple, de “Ella / Elle / Él”. Además, es mejor no indicarlo como “Femenino / Neutro / Masculino” ya que no siempre coincide.

Situación 2: Los datos legales frente a los datos reales

Lo entendemos. Hay procesos que requieren sí o sí que demos nuestros datos legales. Pero para muchas personas, sus datos reales no coinciden con los que aparecen en su documentación.

Un proceso legal de cambio de nombre y género dura a día de hoy en España un mínimo de 2 años y lo normal es que sea bastante más largo. En el caso de las personas migrantes y las no binarias, la posibilidad de este cambio ni siquiera está contemplada.

Esto quiere decir que hay un tiempo largo en la vida de (casi) toda persona trans en la que sus datos legales no coinciden con sus datos reales. En este periodo, a no ser que se tenga cuidado con la forma en la que se recogen y tratan nuestros datos personales, nos vemos muy vulneradas y expuestas. Vulneradas porque se nos trata con datos que no son realmente los nuestros, y eso llega a ser muy doloroso. Y expuestas porque muchas veces esos datos, que son muy íntimos, se les muestran a otras personas sin nuestro consentimiento. 

Un ejemplo demasiado habitual es el trato del nombre. Las personas trans solemos tener un deadname o necrónimo, es decir, el nombre que teníamos antes de transicionar y elegir el nuestro propio. No todo el mundo se lo cambia, pero es lo más habitual. Y por lo general, preferimos que nuestro deadname no se conozca. 

Es fácil entender el problema que surge al hacer, por ejemplo, una transferencia bancaria o usar Bizum si no hemos podido cambiar nuestros datos legales. Aparece el deadname en los datos que visualiza la otra parte, lo que genera una situación incómoda cuanto menos. Debido a esto muchas personas optamos por no usar estos servicios si podemos evitarlo, por cómodos que sean.

Por el contrario, hay apps como Verse que, aunque recogen los datos legales, permiten que cada cual elija el nombre con el que mostrarse.

Dos enfoques interesantes serían:

  • Recoger los datos legales, explicando la razón y habilitar una opción para que las personas que lo deseen registren también los datos con los que quieren ser tratadas dentro del servicio: nombre, género, pronombres, etc. 
  • Dejar los datos personales a la libre elección de la persona usuaria, sin exigir que sean legales, y permitiendo su cambio fácilmente y las veces que se quiera. Y en algún momento, si el servicio lo exige, pedir una verificación de la identidad explicando el por qué y dejando claro que esos datos no serán visibles para nadie ni en el servicio ni fuera de él.

Situación 3: ¿En qué caja me meto? Y en qué caja me meten

Puede parecer evidente, pero si asumimos que todas las personas que usarán un determinado servicio son normativas, estamos dejando fuera a las que no lo son. Y aquí las situaciones más problemáticas nos las hemos encontrado con servicios relacionados con la salud.

El caso más grave con el que nos hemos topado es el del programa de servicio público de salud, que no permite realizar derivaciones de algunos servicios esenciales a personas trans que tengan su documentación cambiada. Es una cuestión puramente técnica: el sistema está automatizado y no permite derivar, por ejemplo, a un hombre a ginecología, o a una mujer a urología. Por este fallo de diseño, la solución que se les plantea a estas personas es ir a urgencias a solicitar que se les atienda incluso para revisiones de rutina, o que cada vez que quieran hacer uso de este servicio pongan una reclamación y sea la resolución de esta la que les dé acceso.

Por otra parte, es prácticamente imposible encontrar apps de monitorización de la salud (control del peso corporal, control del ciclo menstrual, prevención del cáncer de mama...) que no asuman un género determinado o separen por mujeres y hombres, sin dar más opciones, como por ejemplo preguntar si se está realizando algún tipo de tratamiento hormonal. 

Y aquí viene la duda de, ¿en qué caja me meto? Por ejemplo, a mí me pasa que la app de mi báscula me calcula un 44% de grasa corporal como mujer, pero solo un 21% como hombre. Obviamente ninguna está bien dado que ninguna está ajustada a mi realidad. Tal vez sería mejor habilitar más opciones no normativas, ofrecer información extra o pedir información adicional en vez de realizar asunciones por género.

Situación 4: La inclusión real y los lavados de cara

Para poder incluir a muchas personas debemos intentar ver el proceso entero con sus ojos. Si no, corremos el riesgo de quedarnos en dar solo pequeñas pinceladas. Últimamente algunas apps de ligue y redes sociales han ampliado las posibilidades para elegir géneros distintos, con hasta 27, 31 o 56 opciones, de modo que parece que se puede elegir el verdadero género aunque no sea binario. Sin embargo algunas de ellas se quedan solo en eso, sin implementar después ninguna funcionalidad relacionada con esta elección, y manteniendo un funcionamiento binario.

Esto es lo que le pasa a Tinder por ejemplo, que permite elegir entre casi 30 géneros, pero luego obliga a aparecer en los resultados de búsqueda para otras personas como hombre o mujer. En el lado contrario está OkCupid, que extiende su funcionalidad y mejora el servicio permitiendo la búsqueda por géneros concretos.

Situación 5: El cambio de datos legales

Por último, si llega el ansiado momento del cambio de documentación legal... ¡Ponédnoslo fácil! Aquí hablo también por experiencia propia. Generalmente, el cambio de nombre y/o género en un servicio no está contemplado, y debe hacerse a base de largas llamadas al  servicio técnico o atención al cliente.

Además, muchas veces el cambio no se recoge en todas las partes del servicio. En mi caso, años después del cambio a veces sigue apareciendo mi deadname en los resguardos de las transferencias bancarias. Esto me genera un doble problema: por una parte, la situación social que ya he comentado antes, y por otra, la situación legal, ya que tengo que acreditar que la persona que consta en ese documento sí soy yo.

Por eso, evitar procesos tediosos para cambiar la información que vamos a mostrar y asegurarnos de que una vez que se ha procedido a realizar un cambio este se realiza correctamente en todo el servicio, son cosas fundamentales.

Dar voz a la comunidad

Estos son solo algunos ejemplos que se dan en el día a día de una comunidad muy diversa, y cada vez más extensa. En realidad creo que, como con todo, lo mejor es que sean las personas protagonistas quienes hablen por sí mismas. Mi recomendación es que se empiece a tratar la diversidad en general y el diseño en particular desde equipos en los que haya personas que vivan esa realidad y sean capaces de detectarla y proponer soluciones basadas no solo en la teoría, sino en su propia experiencia.

Desde Ironhack creemos que, como profesionales del diseño, la tecnología y la educación debemos ponernos siempre en la piel de las personas que utilizan productos digitales. Como indica la diseñadora Sabrina Fonseca, hay formas de preguntar por el género de manera respetuosa en los casos que es necesario. El diseño inclusivo tiene el potencial de hacer una sociedad más respetuosa y acogedora. 

Si quieres aprender más sobre Diseño UX UI, puedes echar un vistazo a nuestros bootcamps. Si quieres proponer algún tema o contar tu experiencia en nuestro blog, escríbenos a content@ironhack.com.

Este artículo ha sido realizado por Satory Asensio y Ana Cobos Escalante en colaboración con Ironhack.

Glosario de términos en favor de la diversidad

  • Ni transexual ni transgénero, “Trans” a secas: Transexual y transgénero son dos palabras cargadas de significados problemáticos y poco acertados, por lo que desde la comunidad trans preferimos el uso de la palabra “trans” a secas. Podrás encontrar más información con San Google. Evita los sitios tránsfobos ;)
  • Trans: Persona cuyo género no coincide con el que le asignaron al nacer (Por ejemplo te asignaron hombre, y eres mujer. O te asignaron mujer y eres demichico). 
  • Cis: Persona cuyo género coincide con el que le asignaron al nacer (Por ejemplo te asignaron mujer, y eres mujer).
  • Sexo vs. Género: El sexo, por decirlo de forma sencilla (y algo incorrecta) respondería más a las características físicas del cuerpo de las personas (gónadas, hormonas, cromosomas...), mientras que el género es la forma de posicionarnos en el mundo y de vivir nuestra identidad. 
  • Géneros binarios: Son los dos géneros que a día de hoy y en occidente se reconocen de forma habitual: mujer y hombre.
  • Géneros no binarios: Son todos aquellos géneros que se salen del binomio Mujer-Hombre. Es decir, el género de las personas que no son ni hombres ni mujeres, o que no lo son al 100% y/o todo el tiempo. San Google te podrá dar más información, ya que es un poco largo y complejo. 
  • Personas no binarias: Todas las personas cuyo género es no binario (no son ni hombres ni mujeres). Por definición, ser NB significa ser trans, ya que tu género no corresponde con el que te fue asignado al nacer.
  • Deadname o necrónimo: Nombre de nacimiento de las personas trans. Generalmente nos lo cambiamos porque no corresponde con nuestro género real. Es un dato que no conviene preguntar y que solemos preferir que no se conozca. 

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